Observaciones personales:
Cuando comencé a descubrir las energías estaba entusiasmado, pero al mismo tiempo dudaba mucho. Gracias a mi tío, practicante asiduo de los principios taoistas (sobre alimentación, respiración y ejercicios suaves) pude experimentar un caudal energético que me convenció para siempre de que hay todo un mundo de energías, vale decir que aún llevando años practicando Reiki no he vuelto a sentir la fuerza que me traspaso de pies a cabeza cuando mi tío proyecto hacia mi la energía que con muchos años de práctica había desarrollado. Pues al final se trata de un trabajo constante y diario si se quieren los mejores resultados, así como en el deporte no sólo vale practicarlo muy esporádicamente si realmente se quiere mejorar.
No debe desanimarse la gente cuando lee la palabra años, constancia, para haber resultados, por que los hay desde el principio, y se siente el bienestar y mejoría en pocos días o semanas. Lo que quiero decir es que con el tiempo, precisamente por el trabajo energético constante y el trabajo interior, nuestra energía se transforma, se adapta y crea nuevos mecanismos para expresarnos en la vida, en el día a día, que quizá de otra forma, sin una práctica o disciplina de trabajo nunca hubiéramos conseguido. Cuando nos abrimos voluntariamente o a través del trabajo a los dones que la vida nos ofrece, nuestra calidad en esta crece, y surgen muchas y nuevas posibilidades.
Sé que es agradable leer este tipo de artículos y divagar, desear llegar a percibir la energía, cambiar de un día a otro, pero cuanto antes asumamos que para ello hay trabajo que hacer mejor.
Con la siguiente técnica extraída del libro “El Espíritu del Reiki”, nos abrimos a la experiencia más accesible y básica para percibir la energía, sentirnos relajados y el disfrute. La respiración es la base de la vida, importantes maestros taoistas a los que la gente recurría para pedir ayuda por temas de salud, después de escuchar a la persona, observar y ver el estilo de vida de esta les “recetaban” una terapia de respiración que podía durar varias semanas, meses o incluso unos años. Sólo debían sentarse y respirar profundamente varias veces al día, entre una y seis horas, dependiendo de la dolencia. Lejos de volverse algo pesado las personas en poco tiempo expresaban que no sentían el paso del tiempo, se tornó en una meditación respiratoria, muchos acababan curándose o como mínimo mejorando sobremanera su estado de salud.
A través de la respiración recibimos energía vital y por ello con una práctica correcta a través de las distintos estilos respiratorios podemos estimular el organismo y darle un aporte complementario de vitalidad que utilizará para repararse, regenerar tejidos, favorecer funciones atrofiadas por la enfermedad, que de otra manera no conseguía por falta de energía vital, debiendo limitarse a las funciones prioritarias como mantener el corazón funcionando, pulmones y órganos vitales.
Cuando le damos lo que necesita el organismo empieza a trabajar para armonizarse y regenerarse en aquellos aspectos que no podía por falta de recursos o energía.
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La expresión japonesa joshin Kokyuu-ho significa “ejercicio respiratorio para purificar el espíritu”. Esta técnica respiratoria potenciará tu energía. Te enseñará a absorber conscientemente energía del cosmos y a almacenarla en tu tanden (se ubica dos o tres centímetros por debajo del ombligo). A continuación puedes dejar fluir esta energía por tus manos:
- Aspira el aire por la nariz e imagínate cómo atraes a tu cuerpo la energía de Reiki a través del chakra de la coronilla. Lleva la energía hacia abajo hasta tu tanden. Cuando el aire llegue a tu tanden, mantenlo ahí algunos segundos sin esforzarte demasiado. Encuentra tu propio ritmo. Visualiza cómo este aire se extiende y penetra todo tu cuerpo. Luego espira por la boca e imagínate cómo la energía abandona tu cuerpo a través de las puntas de tus dedos y los chakras de tus manos; como también a través de las puntas de los dedos y de los chakras de tus pies.
Esta técnica aumenta tu energía de Reiki y te ayuda a sentirte como una caña de bambú hueca -un canal puro para la energía. Si practicas esta técnica te darás cuenta de que la energía no nos pertenece. Es una fuerza que todo lo penetra y que hace palpitar toda vida. Con algo de ejercitación comprobarás que las fuerzas que considerabas como tu energía personal se funden en tu cuerpo-espíritu con la energía cósmica. Con lo cual se hace realmente difícil establecer un límite: ¿dónde termina el universo y dónde comienza el “yo”?
Es un gran placer enseñar esta técnica, especialmente cuando se trata de principiantes de Reiki, que frecuentemente se sienten muy seguros de que todos los demás pueden percibir, ver o sentir la energía, salvo ellos, dado que son especialmente insensibles. ¡Según mi experiencia nadie ha podido hasta ahora resistirse a esta técnica!
Si no estás seguro de dónde está localizado el tanden en tu cuerpo, inténtalo con el siguiente ejercicio, el cual se utiliza en muchas artes marciales para centrarse. (Algunas personas opinan que el tanden equivale al segundo chakra. Otras creen que se trata de un centro en sí mismo e independiente del sistema de charkas.)
Contraindicación: este ejercicio no debe ser practicado en el caso de presión alta o durante el embarazo. En cuanto te sientas algo mareado, interrumpe inmediatamente este ejercicio de respiración.
Cómo ubicar el tanden:
- Párate cómodamente, separando las piernas a una distancia del ancho de tus hombros.
- Respira hondo un par de veces.
- Suelta todas las tensiones de tu cuerpo y piensa en algo agradable.
- Abre levemente la boca.
- Al aspirar coloca la lengua sobre el paladar. Aspira por la nariz. Espira por la boca y deja caer la lengua en forma natural hasta la base de la boca.
- Arrodíllate en cámara lenta, mientras diriges tu atención hacia el bajo vientre.
- Haz esto muy, muy despacio.
- De repente tomarás consciencia de un punto en tu bajo vientre, aproximadamente dos o tres dedos por debajo de tu ombligo. En este lugar se sitúa tu energía vital. Es el centro de tu ser.
- Comienza ahora con la técnica respiratoria.
- Te puede ser de ayuda el colocar una mano o ambas sobre tu bajo vientre y respirar hacia el lugar que estás tocando.
No respiramos sólo a través de nuestros pulmones ni tampoco absorbemos una mezcla de gases que en general se denomina “aire”: la investigación médica moderna ha comprobado que cada célula está en condiciones de respirar. Esto también significa que estamos condenados a morir cuando esta capacidad queda anulada durante un lapso importante de tiempo, como por ejemplo en el caso de quemaduras graves. Todas las disciplinas esotéricas saben que “aspiramos” energía Ki, Chi, Prana -o como quieras llamarla- a través de nuestros pulmones y de la piel, nuestro órgano de mayor dimensión.
Como ya lo he mencionado, en el pasado algunos faquieres han podido mantener las funciones de su cuerpo sin ingesta de alimentos, lo mismo que algunos “artistas de la respiración” de la modernidad. Algunos faquieres llegan incluso a no respirar durante un largo lapso de tiempo. Se sabe que las personas con buen estado físico pueden ayunar fácilmente sin complicaciones hasta seis semanas (¡por favor, no lo intentes por tu cuenta -el ayuno debe realizarse bajo la supervisión de un terapeuta profesional!). Para mantener el cuerpo con vida necesitamos solamente una mínima cantidad de alimento. Lo que hacemos determina cuánto combustible debemos aportar al cuerpo.
Personalmente no veo la gran ventaja de no comer o no respirar. ¡Somos así como somos, absolutamente perfectos aún cuando nuestros pulmones estén llenos de aire y nuestro estómago esté lleno de comida! Lo más importante es que podamos utilizar más eficientemente las energías materialmente sutiles que nos rodean. Cuanto más crecemos en nuestro camino espiritual, necesitamos mayores cantidades de combustible materialmente sutil para aconservar la mente lúcida y un corazón puro.
Para poder alcanzar este objetivo debemos aprender a respirar hondamente con el abdomen hasta el tanden.
Técnica 4 – Joshin Kokyuu-Ho: la técnica respiratoria para la purificación del alma
Ejercicio previo:
1: Párate cómodamente, separando las piernas a una distancia del ancho de tus hombros.
2: Respira profundamente un par de veces. Deja salir todas las tensiones de tu cuerpo y piensa en algo agradable. Abre levemente la boca. Al aspirar, la lengua deberá descansar sobre el paladar. Aspira profundamente por la nariz. Al espirar por la boca deja caer ralajadamente la lengua y colócala sobre la parte inferior de la boca.
3: Flexiona lentamente las rodillas, mientras te concentras en el bajo vientre. Este movimiento debe realizarse en forma muy, muy lenta. De repente tomarás consciencia de un punto en tu bajo vientre, aproximadamente ubicado dos a tres dedos por debajo de tu ombligo.
Ejercicio principal:
Aspira el aire por la nariz e imagínate cómo incorporas la energía de Reiki a través del chakra de la coronilla. Lleva la energía hacia abajo hasta tu tanden. Cuando el aire llegue a tu tanden, mantenlo ahí algunos segundos sin tensionarte. Imagínate cómo este aire y la energía se extienden y penetran todo el cuerpo. Luego espira por la boca y proyecta delante de tus ojos la imagen de cómo la energía sale de tu cuerpo a través de las puntas de los dedos de las manos, los chakras de las manos, las puntas de los dedos de los pies y los chakras de tus pies.
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Cuando se refiere a arrodillarse no es hacerlo completamente, si no flexionarlas un poco hasta la toma de conciencia del tanden, o sea, que estaríamos de pie y con las rodillas ligeramente flexionadas.