Noviembre 2008


1. Sólo por hoy, no te enojes.

2. Sólo por hoy, no te preocupes.

3. Sólo por hoy, agradece las abundantes bendiciones.

4. Sólo por hoy, sé honrado en tu trabajo.

5. Sólo por hoy, muestra respeto por todos los seres vivos.

 

Los principios Reiki, no son normas, ni dogma, son cinco pautas que se procuran aplicar en el día a día. No sólo el cuerpo necesita sanar si no nuestra actitud frente a las situaciones del día a día. Si sólo intentamos sanar el cuerpo y no la mente, aquellas situaciones en la que no demostrados aplicar los principios Reiki nos seguirán afectando, y no sólo en nuestra mente si no en nuestro cuerpo.

Caeremos una y otra vez en los mismos errores y en las mismas consecuencias. Muchos problemas se sanan sólo cambiando de actitud, de ahí la importancia de aplicar los principios Reiki.

Estos mismos principios suelen estar integrados en cualquier filosofía sería, por lo que no es problema cuando un aspirante quiere acceder a los cursos de Reiki. Si sigue lo que le han enseñado o por lo menos intenta ponerlo en práctica, se está aplicando la esencia de los cinco principios.

Cuando Mikao Usui empezó a ayudar a la gente con Reiki, al poco tiempo se dio cuenta que muchas personas que se habían sanado de sus dolencias físicas recaían en los mismos esquemas que les llevaron a ellas, por lo que comprendió que la sanación completa no es sólo física, si no que incluye la mental. De ahí nacieron los principios y la consecuente idea de que todo el que quisiera ayudarse y sanarse debía pedirlo expresamente y ofrecer una retribución a cambio, que no tiene porque ser monetaria siempre, pero sí un intercambio que demuestre el verdadero interés de la persona por ayudarse e involucrarse.

Lo que no se valora no se aprovecha. Cuando algo nos cuesta ponemos más interés.

Aparentemente, los cinco principios parecen sencillas frases que apenas tienen trascendencia, pero si se profundiza en cada uno de ellos veremos que no es así, se podrían escribir hojas y hojas reflexionando sobre su esencia, contenido y lo que implica, algo que está ya en la mano de cada practicante. Pero basta de entrada el aplicarlos en la vida diaria, la misma experiencia y cambios que producen van mostrando a la persona lo muy profundas y positivas consecuencias, primero en uno mismo y posteriormente en el entorno.

Solemos pensar que si tuviéramos la herramienta adecuada todo sería mucho más fácil, porque así nos sentiríamos más motivados, las cosas nos costarían menos y estaríamos más felices. Pero luego, cuando empezamos a buscar esa herramienta y la encontramos, nos entusiasmamos de entrada para acabar decepcionados a menudo, y quizá se deba a la creencia de que nos iba a quitar todos los males, todas las cuestiones que tenemos que resolver por nosotros mismos, que nos evitaría enfrentar miedos, dudas, frustraciones, que quitaría todos nuestros dolores físicos y anímicos como si nos tocaran con una varita mágica, que nos evitaría tener que APRENDER de experiencias dolorosas, ¡que perdida si fuera así!, porque es lo que más nos enseña, lo que nos ayuda a ser más sabios y, por tanto, nos otorga mayor capacidad y conocimientos para poder aconsejar o ayudar a otros.

Creo que todos o la mayoría, aunque no nos guste, sabemos que las dificultades son las mejores maestras, las que nos hacen madurar más, porque no es lo mismo una persona buena que llega a los 50 años habiendo tenido una vida fácil que otra buena con muchísimos problemas y situaciones difíciles las cuales ha ido resolviendo como mejor ha podido, está claro que la mayor sabiduría y aprendizaje estarán en la segunda, porque comprenderá mejor las causas por las que solemos caer y volver a levantarnos, pudiendo ofrecer una ayuda más sabia, conocerá mejor el dolor y sufrimiento.

Podemos leer biografías de personas del pasado, nos asombramos de cosas que hicieron, cómo ayudaron a tantas personas, tenían un don que parece que fuera regalado, que ellos no tuvieran problemas porque estaban cuidados y protegidos, que el sufrimiento nunca les afectó y que tenían ventaja, pero cuando profundizas te das cuenta que todos, al menos la vida de los que conozco, no fue nada fácil. Hasta llegar donde llegaron fueron luchas, superaciones, trabajo interior, tristeza y alegría, zancadillas, puesta a prueba de sus valores y virtudes como si algo los estuviera puliendo para en algún momento realizar su labor más importante, el SERVICIO.

El camino es fácil cuando con dificultades puedo tener paz dentro de mí, hay quien se ahoga en un vaso de agua, porque no la tiene, y los hay que en medio del mar tormentoso se mantienen a flote gracias a su esfuerzo hasta que vuelve a salir el sol.

Cualquier camino trae trabajo, creer que no es engañarse y perder el tiempo, y dentro del Reiki no hay excepción, o te involucras o pasará a ser una herramienta más dentro de la colección de herramientas, de todas esas que vamos probando porque la anterior no nos solucionó los problemas sin hacer nada nosotros.

Decisiones difíciles, que nos gustaría poder evadir siempre habrá hagamos lo que hagamos, pero lo bueno del Reiki es que nos ayuda, nos da la tranquilidad, paz y apoyo que necesitamos para ello. Cuando empezamos a sentir y vivir que el trabajo diario nos hace sentir mejor, que vamos recuperando salud, confianza, fuerzas, que empezamos a conectar con nosotros mismos te da mucha alegría, y el empuje para seguir adelante, entonces quieres más y como has comprendido que es a través de solucionar tus problemas, poco a poco, y de la forma que mejor puedas, te comprometes más, y la ayuda sigue llegando de formas muy variadas, pero siempre a la par con el trabajo.

Lo duro es cuando no conseguimos tranquilidad, o creemos que estamos solos, pero cuando es lo contrario hay una mayor fortaleza y seguridad y de ahí conseguimos motivación para hacer lo que debemos hacer, estamos vitales y con ganas de mejorar, y Reiki en ello pueda ayudar muchísimo.

(Material perteneciente al libro “Método moderno de Reiki para la curación” de Hiroshi Doi, Ediciones Uriel.

Técnica de “ducha” Reiki.

La “ducha” Reiki es una técnica por la que se baña todo el cuerpo con la energía Reiki, a fin de purificarlo y activar el cuerpo energético.

Está técnica puede ser usada en cualquier lugar, como técnica para purificarse y elevar la consciencia. Asimismo, es efectiva como método de purificación del aura de uno mismo y posibilita experimentar el efecto de meditación.

1. Se toma una postura cómoda, ya sea sentado o parado. Aquí se explica para el caso de estar parado. Se cierran o se entornan los ojos y se respira naturalmente, sin reparar en ello.

2. Se pone en posición Gassho, luego se elevan las dos manos abiertas, imaginándose que las vibraciones (la luz) de Reiki lo están bañando como si fuera una ducha. Al mismo tiempo hace resonar en el centro del cuerpo la imagen del Cuarto “kotodama”, en el caso de los que han finalizado el Nivel 3, y el Primer “Kotodama” en el caso de los del Nivel 2.

3. Se deslizan las manos con las palmas hacia uno mismo, desde la cabeza hacia la parte frontal de todo el cuerpo, sintiendo el eco y las vibraciones de Reiki, a fin de inducir que se elimine la energía innecesaria, por medio de la confluencia de la ducha Reiki y el Reiki emanado de las manos. De esta manera fluirá desde los pies hacia el exterior la energía negativa y todo lo negativo. Al cabo de repetirlo varias veces, cada célula del cuerpo es alcanzada por la luz de Reiki, llenándose de ella especialmente los ojos, las manos y la boca.

4. Gassho para terminar.

Pueden realizar el auto-tratamiento y el tratamiento a los demás, con las manos llenas de luz y con el cuerpo revitalizado de este modo. Cuando se efectúa esta técnica antes y después del tratamiento, no es necesario purificar el aura de uno mismo.

——————-

Observaciones personales:

Utilizo bastante este ejercicio, va muy bien para descargarnos del exceso de energía pesada y al mismo tiempo te recargas, tal como dice las manos quedan muy cargadas y se está en un estado muy relajado y centrado para realizar tratamientos o auto-tratamientos. Como menciona el post, este ejercicio en concreto pueden practicarlo personas que tengan el segundo nivel en adelante.

En mi experiencia es un ejercicio estupendo para realizar cuando hemos tenido un día difícil, cuando nos sentimos estresados mental o emocionalmente y solemos darle más vueltas de lo normal a la cabeza o nos sentimos emocionalmente “cargados”.

Se reduce el tiempo al aplicarnos Reiki al habernos descargado de energía pesada originada por miedos, angustia, malestar, problemas, etc., por lo que ahorramos trabajo al Reiki de purificar y equilibrar la energía al ser este ejercicio un ejercicio de purificación, facilitando una mejor absorción de la energía. También con la práctica sentimos que mentalmente estamos más relajados, y ello trae en consecuencia una mayor disposición a observar las cosas como son, ni más ni menos.

Es muy importante el inicio y final de una sesión, tanto en el auto-tratamiento como los tratamientos a otras personas, al inicio, para crear un estado relajado que nos ayuda a centrarnos más y al mismo tiempo favorecer un mejor tratamiento, al final para liberarnos de cualquier exceso de energía o resto que pueda quedar en nosotros mismos, evitando malestares innecesarios.

Suele ser suficiente entre 3 y 6 pases para descargarse. Si se siente un ligero dolor de cabeza suele ser por un exceso de energía, por eso no hay que abusar en los pases, si se empieza a notar un sutil dolor de cabeza terminar el ejercicio y realizar unos minutos de respiración.

Este ejercicio es mejor realizarlo descalzo.