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Febrero 2009
Febrero 13, 2009
Febrero 2, 2009
Cuando quieras hacerte Reiki y sea uno de esos días en los que quieres estar tranquilo y no utilizar las posiciones de manos, puedes probar a sentarte tranquilamente en el sofá, o una silla, procurando tener la espalda recta pero sin forzar, también para los más cómodos se puede estar tumbado. Entonces centrándote en ti mismo, en la forma que más te guste, ya sea una breve oración, un pensamiento hacia Dios, tu ángel, tus guías, o simplemente relajándote, dibujas el símbolo del poder, en cada una de tus manos y luego en el estómago espiritual, justo debajo del ombligo. A continuación, así sentado como estás, dejas reposar tus manos sobre los muslos con las palmas mirando hacia arriba y si estás acostado con los brazos extendidos sobre el suelo o cama, según el lugar que hayas elegido.
Imagina que a través de tus manos recibes la energía del cielo pasando a través del símbolo, esta vez en vez de emanar absorben, imagina que sube la energía por tus brazos y va llenando tu cuerpo, al mismo tiempo visualiza como a través del estómago espiritual y a través del símbolo del poder absorbes también energía que va llenando tu cuerpo de cintura para abajo. Mientras haces esto puedes imaginar si quieres que por la coronilla también va entrando energía, de forma que hay varios puntos por los que la absorbes.
Quizá notes palpitaciones, vibraciones, movimientos musculares, corrientes ya que el flujo de energía se suele sentir intenso trabajado de esta forma. En pocos minutos sentirás el cuerpo rebosar, como hinchado, pleno. Si así lo sientes y quieres puede terminar ahí el ejercicio, haces una cuantas respiraciones, te mueves sin brusquedad y tomas conciencia del lugar donde estás. O si lo prefieres puedes realizar tratamientos a distancia. Hechos después de este ejercicio, en el que te sentirás centrado y cargado de energía notarás que la energía fluye mucho mejor. Al llenarte primero tú de energía y luego canalizarla optimizas tu estado energético de forma que todo se da más fluidamente, es como el vaso que rebosa agua y ahora puede darse mejor al que tenga sed.
Puede que sientas también que los tratamientos se acortan porque al rebosar energía esta es más intensa y uniforme o constante.
Prueba y vive tu mismo la experiencia.

