Si fuéramos más conscientes de cuántas cosas hacemos porque así nos las han enseñado… yendo un poco más allá, hasta hay gustos que los tenemos por condicionamientos cuando creemos que son nuestros, elegidos por nosotros y para nosotros, pero es una creencia de niño, un reflejo de algo que se asoció con un hecho positivo quizá, y por eso creemos que nos gusta, así lo interpreta nuestro cerebro.

¿Quien no ha visto un color, una imagen, una forma y le agrada sin saber porqué?, ¿no será acaso que aunque no sepamos de dónde viene nuestra memoria recuerda algo antiguo que le gustó?, y recrea dentro de nosotros sensaciones agradables como respuesta neuronal.  Siento cierta frustración ante la posibilidad de que parte de lo que soy sea simplemente una respuesta automática, pero el cerebro es como un ordenador, aprende y reacciona, se le condiciona y hasta que no nos enseñan no tenemos control sobre él. Y lo demuestra muy bien la PNL, que es capaz de cambiar sin obligarnos un patrón o creencia en días, horas, o minutos a veces, y es sorprendente como desde ese momento reaccionas y sientes diferente.

Con frecuencia, mucha más de la que somos conscientes, hacemos cosas por necesidades, por lo que deseamos interiormente sin saberlo, atención, admiración, sentirnos importantes, y cuando así lo obtenemos tenemos una agradable sensación de que disfrutamos lo que hacemos, pensamos incluso: “eso es lo que quiero hacer en mi vida”. Si nos damos cuenta a tiempo podemos evitar angustias y vacíos posteriores, pero no sería la primera vez que personas que así lo han enfocado han acabado por dejar una carrera, cortar con un proyecto porque algo en su interior le decía que “no es eso lo que quieres realmente”, puede que esa parte que nos conoce y es nuestra alma.

Un ejemplo que yo he vivido es que siempre me ha gustado mucho el deporte, lo realizaba con pasión, hasta que descubrí que la pasión venía porque al dárseme bien conseguía la atención, sentirme importante, cuando ello dejó de tener valor en mi vida, al reflexionar que la importancia y el valor (autoestima) se lo da uno mismo, naturalmente y de forma progresiva dejó de interesarme. En este caso no de gustarme porque lo disfruto, me da salud, me siento mejor físicamente, pero en otros casos aquello que creía que me apasionaba dejó de hacerlo completamente, por eso comentaba que si te das cuenta a tiempo evitas muchos disgustos y pérdida de tiempo. Pero pensándolo bien, si con ello he aprendido y mejorado tampoco he perdido, he ganado en madurez y sabiduría.

He llegado a un punto en que me cuestiono todo, desde hacer algo que es bueno porque así me lo han dicho, hasta cómo actúo ante las situaciones que se me presentan, si reacciono porque me gusta o porque así me han dicho que tiene que ser, y te sorprendes de cuántos impulsos hay automáticos, que no son un deseo real de cómo queremos ser o actuar. Hasta de porqué hago bien y no mal, es como empezar de cero, sopesando y reflexionando cada cosa que he hecho y si quiero seguir haciéndolo así, pero ahora porque lo elijo yo, sólo yo, sin chuletas de por medio, sin voces de eruditos, YO escojo.

Somos esclavos cuando estando con amigos no decimos las cosas porque nos sabe mal, somos esclavos y nos autoengañamos cuando me siento bien y dejo pasar las cosas que no me gustan por no liarla, diciéndonos: “total, ahora me siento bastante bien y no hace falta hacer nada”. Cuando dejamos todas esas pequeñas cosas estamos creando lastres que nos impiden llegar a Ser auténticamente nosotros mismos, y la libertad más grande que existe es poderlo ser.

Y nos perdemos mucho cuando por miedo dejamos de hacer, conformándonos con lo que tenemos y mintiéndonos a nosotros mismos pensando que no podemos hacer nada más. Cuando el miedo desaparece y vemos que no hemos hecho nada por su causa sale dolor por el tiempo perdido, porque habría podido ser de otra forma. Y hay quienes no pueden soportar la idea de no haber hecho nada y siguen y seguirán engañándose con la excusa de que no podían hacer más, es demasiado doloroso afrontar ver que ha sido sólo por miedo.

Cada vez que alguien habla y espontáneamente en tu interior quisieras contestar lo contrario y no lo haces, te estás pisando, rebajando y aceptando una verdad que no resuena contigo, te estás limitando y cortando las alas, no estás siendo Tú y dejas que te impongan con buenas o malas intenciones algo que no te pertenece, así con el tiempo y los años pierdes tu propia identidad, llegas a olvidar quien eres.

No es fácil descubrirnos, hay que tener valor para mirarnos de frente y observar todos los detalles, todas las cosas que nos impiden Ser, porque hay que esforzarse por cambiarlo, ya no somos sólo nosotros, no queremos perder a las personas que tenemos cerca porque Ser a veces trae como consecuencia que otros se aparten, pero es cosa de cada uno querer ser más auténtico o negarse a cambio de que la gente nos admire y ¿quiera?