Mayo 2009


El Toque Cuántico – Richard Gordon – Editorial  Sirio

En este paso, recreas mentalmente las sensaciones del barrido corporal general. Usando tu imaginación, visualízate recibiendo un barrido completo. Déjate sentir cosquillas, vibración u otras sensaciones por todo tu cuerpo, y siéntelas con toda la intensidad que puedas. Deja que fluya la sensación haciendo del mismo recorrido que antes: desde los pies, subiendo por las piernas, seguidamente por el torso y bajando de la cabeza por los hombros hasta los brazos y las manos. Este patrón de energía en movimiento desde los pies hasta la parte superior del cuerpo, bajando a continuación por los hombros y brazos hasta las manos es lo que denomino un barrido corporal completo.

Cierra las manos en forma de puño, pero sin apretar. Ahora dirige tu energía corporal hacia las manos. Siente las sensaciones que se concentran ahora en tus manos. Prueba este ejercicio con las manos cerradas sin apretar, y también con las manos abiertas.

Una larga caricia subiendo por la parte frontal

Con una larga caricia, asciende desde los pies, sube por las piernas hasta el torso y la parte alta de la cabeza, baja por el cuello, pasando por encima de los hombros y baja por los brazos hasta las manos. Todo este largo toque debe complementarse en aproximadamente dos segundos.

Si estás rebiendo el toque, date tiempo de recrear la experiencia y extender la sensación por el cuerpo en la medida de lo posible. Sigue adelante y pide a tu amigo que repita esta larga caricia una vez o dos, dejando tiempo en cada ocasión para que tu cuerpo recree la sensación.  Repítelo hasta que te resulte fácil reproducir la sensación corporal general mediante el poder de la atención y de la intención.

Si estás practicando en solitario, puedes acariciarte los pies, las piernas, el torso hasta la cabeza, cruzar los brazos y acariciártelos hacia abajo hasta las manos.

Un largo barrido subiendo por la espalda

En este ejercicio seguimos la misma pauta que en la parte frontal del cuerpo, sólo que esta vez extendemos el toque para incluir también la espalda. Estando tu amigo de pie, hazle una larga y contínua caricia desde los pies hasta lo alto de la cabeza, bajando por los hombros y los brazos hasta llegar a las manos. Si estás trabajando solo, este paso no será tan fácil ni tan fluido. Simplemente trata de hacerlo lo mejor posible. Acariciar la espalda no es esencial.

Siente la sensación con toda la intensidad que puedas en cada parte del cuerpo. Si quieres que tu amigo repita alguno de los toques, pídeselo. En otro caso dile “vale” cuando estés preparado para que pase a la zona siguiente.

El Toque Cuántico – Richard Gordon – Editorial Sirio

1. Seguiremos la misma pauta de las caricias suaves que usamos en el último ejercicio. Sin embargo, esta vez, haz que tu amigo realice toques y caricias más largos, como de unos treinta centímetros. Una vez más, el toque debe ser ligero (tu amigo no está haciendo una curación en este caso) y ha de durar entre dos y cinco segundos. Haz que tu amigo use un toque general desde los pies hasta las rodillas. Esta caricia también debe completarse en uno o dos segundos. Emplea tu atención y tu intención para llevar la atención a esa zona, y di a tu amigo que repita el movimiento o que siga adelante.

2. El propósito de este toque alargado es movilizar la energía por tu cuerpo de manera más fluida y consciente. Estamos creando una suave ola de energía que fluya por nuestro cuerpo. Cuando tu amigo haya retirado las manos, siente las sensaciones en tu cuerpo con tanta intensidad como puedas. El objetivo es sentir consquillas, vibración, zumbido o calor en esas zonas de tu cuerpo, como te ocurrió en el primer ejercicio del dedo. Si no sientes ninguna sensación, o si deseas una repetición del toque, pide a tu amigo que vuelva a tocarte. Asegúrate de esperar hasta estar listo antes de pasar a la siguiente posición. Cuando tu amigo haya completado el siguiente posición. Cuando tu amigo haya completado el proceso, podéis intercambiar lugares y repetirlo.

3. Si estás haciendo este ejercicio solo, acaríciate suavemente desde los pies hasta las rodillas durante unos segundos y detente para notar sensaciones. Siente todo lo que puedas. Repite las caricias si no estás sintiendo ninguna sensación. Trabaja gradualmente y ve ascendiendo hacia la cabeza, después baja los hombros hasta las manos.

El Toque Cuántico – Richard Gordon -  Editorial Sirio

“En este ejercicio llevaremos la energía y la sensación a todas las partes de tu cuerpo. Probablemente las sensaciones serán similares a las experimentadas en tu dedo en el ejercicio anterior.

Muchos descubriréis que tenéis partes del cuerpo en las que os resulta difícil, o incluso imposible, notar sensación alguna, por mucho que enfoquéis la atención allí. Esto suele ser un problema temporal; es muy común y no hay que preocuparse por él, porque no impide hacer un estupendo trabajo de curación. Cuanto más practiques, más fácil te resultará sentir todas las partes de tu cuerpo.

1. Quítate los zapatos y, estando sentado o tumbado, haz que un amigo te acaricie lentamente durante unos segundos desde los pies hasta los tobillos, en dirección ascendente. El toque debe cubrir toda la superficie posible de los pies y tobillos en un movimiento suave, como se acaricia un gato, durante sólo uno o dos segundos. Después de esa caricia ascendente, tu amigo debe dejar de tocarte. El propósito de este ejercicio es ayudarte a sentir todas las sensaciones posibles en los pies y tobillos. En el caso ideal, sentirás tus pies con el mismo nivel de intensidad que antes sentiste en tu dedo. El toque del amigo te ayudará a enfocar la atención. El hecho de que te suelte también es parte fundamental del ejercicio, porque te permite notar las sensaciones en tu cuerpo por ti mismo, sin estar siendo tocado. Si no puedes generar sensación en los pies, pide a tu amigo que te los vuelva a acariciar. Si sigues sin poder sentir nada, pide a tu amigo que pase al punto siguiente.

2. Cuando estés preparado y estés sintiendo estas sensaciones bien, haz que tu amigo ponga las manos en la zona que está justo encima de los tobillos durante un par de segundos, en dirección ascendente hacia las espinillas; a continuación debe soltar.

3. Continuad subiendo por el resto del cuerpo, acariciando las espinillas, las rodillas, los muslos, las caderas, la parte inferior de la pelvis, el estómago, el pecho y el cuello hasta llegar a la cabeza. A continuación baja desde la cabeza por los hombros y los brazos hasta las manos. Estas caricias desde los dedos de los pies hasta la cabeza son útiles para estimular el flujo direccional de las energías cuando las estás haciendo circular por tu cuerpo y cuando estás haciendo una sesión de sanación. Más adelante trabajaremos la espalda.

4. Cuando hayas acabado de hacer fluir la energía por tu cuerpo, cambia de lugar con tu amigo y, empleando la misma técnica, haz que él también pueda disfrutar la experiencia.

5. Si estás haciendo esto solo, tócate tus propios pies y mueve las manos hacia arriba entre dos y cinco segundos; a continuación, suelta. Siente tantas sensaciones como puedas y repite el movimiento deslizante hacia arriba todas las veces que lo necesites. Como el toque de otra persona es menos previsible que el nuestro, es posible que tengas que poner un poco más de atención cuando trabajes solo. Continúa acariciándote el cuerpo hacia la cabeza, después baja por los hombros y los brazos para acabar en las manos.

A algunas personas les cuesta más sentir las sensaciones corporales que a otras. Si es este tu caso y eres incapaz de sentir una parte concreta de tu cuerpo, pasa a otras partes que puedas sentir. (Con el tiempo, el simple hecho de repetir este ejercicio te ayudará a aclarar las zonas bloqueadas). Cuanto más repitas el ejercicio, más fácilmente sentirás sensaciones corporales. Tal vez descubras que ahora puedes sentir fácilmente en zonas del cuerpo donde antes no sentías nada.

La mayoría de la gente comenta que este ejercicio produce sensaciones corporales placenteras, de modo que disfruta. ¿Quién dijo que aprender a curar tenía que ser doloroso? “

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Valoraciones personales:

Estamos acostumbrados a querer vivir en un mundo de efectos especiales.  Si a todos nos gusta, y os digo algo, con el tiempo llegan cosas que lo parecen.

Este ejercicio como podéis ver estimula las sensaciones corporales, pero no sólo eso, si no que al enfocarnos en las distintas partes sin saberlo estamos dirigiendo la energía. Existe una premisa que dice “allí donde está tu mente, está tu energía”. Se trata del enfoque y atención consciente, y paciencia, cuanto más nos enfocamos en sentir el cuerpo más movilizamos la energía. Esta siempre está actuando en el día a día pero no somos consciente de ella si no a través de las sensaciones, pero detrás de las sensaciones está el núcleo energético que nos permite respirar y sentir, movernos, disfrutar de la vida y pensar.

Detrás de cada sensación hay un potencial energético, este se llega a percibir con la práctica como calor, cosquilleo, vibración, presión, espasmo muscular… es cuestión de práctica.

Estos ejercicios me han ayudado mucho en la propia percepción del Reiki, no sólo sirve para la técnica en si de la que está hablando.

Os animo a practicar los ejercicios, pero tened paciencia, más vale coger dos o tres y ser constantes que tener cien y no saber ni por dónde empezar.

Extraído del Toque Cuántico.

En la técnica del toque cuántico hay una preparación básica para ayudarnos a ser más conscientes de la energía vital. Esta siempre ha estado, aunque no hayamos sido siempre conscientes. Actúa a través de cada funcional corporal, el pensamiento y la consciencia. Sin ella no podríamos existir.

Este primer ejercicio es muy sencillo, al igual que el resto que iré exponiendo, y los estoy practicando con muy buenos resultados. Al llevar ya unos cuantos años con el Reiki estos ejercicios me ayudan a ser más consciente de la fuerza vital que contenemos en el organismo y gracias a la cual podemos vivir, respirar, comer, movernos y tantas otras cosas.

Ejercicio 1: Siente tu dedo

Se trata de escoger un dedo, por ejemplo el índice y durante unos minutos mantener completamente la atención sobre él, procura sentir todas las sensaciones que vengan. Siente la piel que lo envuelve, el grosor del dedo, la uña incrustada en él, la sensación bajo la uña, la sangre fluir, siente la vida que hay en el dedo y disfruta de la sensación mientras realizar el ejercicio.

La energía sigue al pensamiento por lo que al tener plena atención sobre tu dedo la energía se dirige más intensamente hacia este. Cuando la energía se mantiene concentrada en la zona observada (puedes estar con los ojos cerrados, lo que importa es mantener la atención sobre el dedo)  pueden prudicirse cambios fisiológicos que traen diversas sensaciones, pueden ser las que sientes frecuentemente, las corrientes, que las reconocemos como lo más normal del mundo, o puedes sentir cosquilleo, vibración, calor. Pero ya sea a través de sensaciones corporales conocidas o sensaciones de vibración, hormigueo, etc. estás experimentando la energía de la fuerza vital.

La fuerza vital siempre ha estado pero la hemos percibido como sensaciones corporales (las que conocemos, tacto, calidez, presión) pero con la práctica, a parte de verse intensificadas estas sensaciones que ya conocemos todos, podemos percibirla a un nivel mucho más profundo, como una fuerza creadora que lo sustenta todo.

Con la práctica de la consciencia corporal no sólo aprenderemos a percibir mejor la energía si no que se irá fortalenciendo al mismo tiempo que descubriremos, con gusto, que nuestra capacidad de sentir con el cuerpo crece.

Muchas veces no somos conscientes de algunas partes del cuerpo, con estos ejercicios poco a poco y de forma agradable irán despertando esas zonas en las que ni reparamos, será toda una experiencia.