Hay momentos en los que me siento débil por mucho Reiki que me de, en los que piensas si vale la pena continuar pues el trabajo siempre está ahí y lo tiene que hacer uno mismo.
Hay momentos en los que la mente no da más que motivos desagradables, y cada uno de ellos es como un golpe que va mermando tu estabilidad y agotando tus reservas de vitalidad, viéndolo cada vez todo más negro. Quisieras desaparecer, cortar con todo e ir a la deriva con tal de tener un poco tranquilidad.
Supongo que estoy viendo cosas que siempre han estado por ahí, de alguna forma lo sabía pero no hacía nada. Ahora estoy furioso conmigo mismo, me siento sólo e incapaz.
No es la primera vez que se presenta una prueba así, ley de los contrarios, cuando quieres algo se manifiesta su contrario para ayudarte a realizarte, necesitas el terreno de juego para que se dé. Intuitivamente sabes que si lo superas algo grande y bueno se asentará en tu vida, pero cuesta tanto dar ese paso…
Hoy desapareceré de la faz de la tierra y me internaré en los reinos de la naturaleza, donde siempre encuentro el amor y la fortaleza para seguir. Ahí pediré por mi y mis amigos. Todos tenemos retos que solucionar.
Ante situaciones así, con más motivo hay que confiar en la vida, Reiki y nosotros, por mucho que cueste, porque nadie más lo hará por nosotros.
Reiki a saco…
