Hace un par de años aprovechando que iba a empezar las vacaciones, disponía de tres semanas, me propuse dedicar más tiempo a la práctica del Reiki, la idea era dedicarme a mí mismo una especie de retiro para trabajar y profundizar más en aspectos interiores de los que no era consciente pero que sabía que estaban ahí, nuestras sombras.
Todos poseemos en nuestro subconsciente patrones y pautas automáticas de las que no nos damos cuenta y que nos marcan enormemente, como físicamente en principio no son dolorosas, no tienen un peso tangible, no huelen ni se oyen, aparentemente parece que no haya nada fuera de lo normal. Y hasta que alguien nos muestra o enseña un poquito el mecanismo no vemos que algunas manías, reacciones, miedos más o menos intensos, rabia, miradas extrañas en momentos puntuales por nuestra parte, levantarnos tristes o deprimidos sin motivo o excesivamente alegres, es por causa de estos patrones, estos “plugins” insertados en el software de nuestra mente, no estamos en disposición de hacer gran cosa. Seguiremos yendo a la deriva de nuestra parte reactiva.
Bien, durante esas tres semanas me estuve tratando con Reiki, y sé que este estaba haciendo su trabajo, y tanto, porque el humor que tenía estaba completamente fuera de control, pero seguía empeñado en mantener los tratamientos. Al final tuve que cortar y dejar que mi pareja me ayudara porque cualquier cosita me hacía saltar. Y lo que ocurrió es que Reiki estaba destapando bloqueos internos en masa, yo estaba dispuesto a asumir lo que saliera y ello contribuyó a que se destaparan algunas cuestiones importantes para mí.
En el pasado cuando me trabajaba enfocaba el tratamiento en más de una cuestión, pero es mejor trabajarlas una a una, precisamente por lo que acabo de comentar. Imagina que tienes un problema en el sistema óseo y hay que realizar cirugía en diversas partes del cuerpo, lo lógico es que el planteamiento sea que se realizará operación por operación y dejando margen entre una y otra para que el cuerpo se recupere, coja fuerza y vuelta al trabajo, pero en vez de eso se realizan tres operaciones en partes distintas del cuerpo, el post-operatorio será más complejo y molesto que si fuera por una sola.
La energía densa que se liberaba de los bloqueos me superaba. Se enseña que el Reiki es bueno para todo, positivo y que nunca hará daño, pero por mi parte diría que no es exactamente así. Si bien es real que no nos hará ningún mal sí nos podemos encontrar con la parte de los malestares cuando se producen liberaciones, y a veces son bastante duros de llevar.
Imagina tu cuerpo envuelto por un campo de energía (el aura), si este campo está sano normalmente la sensación es de ligereza, alegría, mucha vitalidad, te sientes bien con la vida e interactúas con ella con una actitud positiva, ganas de aprender, de hacer cosas. Cuando la energía densa se va acumulando en nuestro campo de energía es como un pequeño peso que produce el efecto contrario a un campo bien limpio y luminoso, quizá al principio no se note mucho pero a medida que acumulamos más y más energía densa, el disgusto que tuvimos, la poquita rabia que me dio el claxon del coche del conductor que me adelantó, la habladuría del vecino que me enfada, la falta de atención de la pareja, la discusión, empezamos a sentirnos más pesados, malhumorados, enfadados, incluso cuando no estamos viviendo ninguna situación negativa.
Debido a que nuestra aura está impregnada de la energía de la rabia, enfado, disgusto, eso es lo que acabamos sintiendo más o menos intensamente incluso tiempo después de los sucesos que la originaron. Esas “densidades” se acumulan en forma de “bloqueos”, por el campo de energía y en los chakras, como hojarasca en la tubería que no deja fluir bien la energía, y se suelen acumular porque no se expresó en su momento la rabia, ira, malestar o sentimiento negativo que nos produjo la situación o se expresó pero no nos desconectamos de esa emoción, nos marcaron y seguimos aferrados.
A lo largo de los años se acumulan muchas cosas y se necesita trabajar en progresión para ir liberándolas, intentar hacerlo de golpe puede ser muy negativo porque es normal que cuando una energía densa se libera sientes lo que esa energía es, temporalmente, si era rabia sientes rabia, así es como lo traduce el cuerpo, si era odio sientes odio, aunque haya pasado hace treinta años. A estas alturas la persona suele saber que es una liberación pero eso no evita sentir la emoción, la cuestión es no engancharse con algo que ya es pasado.
Ahora imagina que varios de estos bloqueos se despiertan a la vez y liberan su “porquería” en el campo luminoso, sentirás malestar, y emociones desagradables y lo normal es que alteren tu estado anímico aunque sepas que se están soltando bloqueos. Por eso es mejor ir paso a paso, en esos momentos aunque cueste hay que fijarse y darse cuenta que eso estaba en ti porque no lo pudiste procesar en su momento y te estaba haciendo daño, consciente o no eso influenciaba tu personalidad y actitudes, y que si tú quieres desde ese momento que se ha liberado ya no tendrá fuerza sobre ti, es más, ya no sentirás determinadas emociones que experimentabas ante determinadas situaciones del día a día, eso te demostrará como estabas marcado/a por una experiencia que generó una emoción que no se procesó y que creo un mecanismo para protegerte de experiencias similares. Aunque la intención de tu mente era buena te estaba haciendo más daño.
Por eso a medida que vamos liberando bloqueos nos sentimos más ligeros, más sanos, con más vitalidad, porque aquellos no sólo nos dañan si no que consumen nuestra energía, nos agotan.
Es importante trabajar tema por tema y darse tiempo, cuando vemos que vamos avanzando podemos asumir otra cuestión. Toma el ejemplo de la olla a presión, si la abres de golpe explota por el cambio brusco de presión, deja que esta vaya saliendo poco a poco.
La técnica del baño seco de Reiki es un buen ejercicio para limpiar diariamente del aura las energías densas que se pegan por situaciones tensas, emociones nocivas, nuestra propia actitud, ya que no siempre podemos estar en plan positivo y alegre. Se activan las manos pensando en Reiki y luego como si arrastráramos polvo de nuestro cuerpo lo vamos llevando hacia la tierra, podemos hacer varios barridos por el frente hacia abajo, los lados, las piernas, los brazos, por todo el cuerpo, con la intención de descargar el aura. Si se tiene el segundo nivel en adelante se puede dibujar el símbolo del poder o el símbolo maestro y el símbolo del poder. Estos disuelven la energía tóxica.
Sólo hay que imaginar que arrastramos la “suciedad energética” hacia la tierra y esta la absorbe para su transformación en nutrientes, igual que con la materia orgánica con la energía densa la madre Tierra crea abono para la nueva vida.
Después de los barridos es bueno un tratamiento para recargarnos, también podemos hacer la ducha Reiki, activas tus manos pensando en Reiki y las ubicas sobre tu cabeza imaginando que una cascada de luz, vitalidad, entra en ti y te llena, imagina el chorro de luz cayendo hasta tus pies y llenando tu cuerpo, puedes hacer también pases por todo tu cuerpo mientras fluye el Reiki por tus manos y acariciando el aura mientras se nutre de energía, unas respiraciones profundas te irán bien también porque al aire ayuda a absorber mejor el ki.
Otro buen ejercicio de limpieza es acabar la ducha, el último minuto imaginando que el agua es una cascada de luz que arrastra todo lo denso y llenándote de esa misma luz. Pero lo importante es que te sientas cómodo/a con los ejercicios, hay muchos, elige el tuyo y se constante, marcará una diferencia, también notarás que después de ello el tratamiento dura menos porque le ahorras al Reiki el trabajo de limpieza. No es lo mismo llenar con agua limpia un cubo vacío y limpio, que un cubo lleno de agua sucia sin vaciarla antes, tendrá que ir drenando y requerirá más tiempo.
Recuerda, utiliza las técnicas de limpieza diariamente incluso aunque no te sientas mal y luego a recargarte.
octubre 10, 2011 at 11:14 am
Me gusta!
octubre 28, 2011 at 12:44 pm
Genial, Miguel, me ha encantado y me sirve muchísimo… Como decía aquel sabio antiguo: “Divide el problema y vencerás”
La ducha reiki es uno de mis ejercicios favoritos, y si ya la combinas con una sesión previa de Chi-Kung es lo más!
Gracias amigos, por estar ahí, por regalarnos vuestra sabiduría y cariño. Es un placer y un privilegio teneros en mi camino. Un gran beso!