Una larga caricia subiendo por la parte frontal

Con una larga caricia, asciende desde los pies, sube por las piernas hasta el torso y la parte alta de la cabeza, baja por el cuello, pasando por encima de los hombros y baja por los brazos hasta las manos. Todo este largo toque debe complementarse en aproximadamente dos segundos.

Si estás rebiendo el toque, date tiempo de recrear la experiencia y extender la sensación por el cuerpo en la medida de lo posible. Sigue adelante y pide a tu amigo que repita esta larga caricia una vez o dos, dejando tiempo en cada ocasión para que tu cuerpo recree la sensación.  Repítelo hasta que te resulte fácil reproducir la sensación corporal general mediante el poder de la atención y de la intención.

Si estás practicando en solitario, puedes acariciarte los pies, las piernas, el torso hasta la cabeza, cruzar los brazos y acariciártelos hacia abajo hasta las manos.

Un largo barrido subiendo por la espalda

En este ejercicio seguimos la misma pauta que en la parte frontal del cuerpo, sólo que esta vez extendemos el toque para incluir también la espalda. Estando tu amigo de pie, hazle una larga y contínua caricia desde los pies hasta lo alto de la cabeza, bajando por los hombros y los brazos hasta llegar a las manos. Si estás trabajando solo, este paso no será tan fácil ni tan fluido. Simplemente trata de hacerlo lo mejor posible. Acariciar la espalda no es esencial.

Siente la sensación con toda la intensidad que puedas en cada parte del cuerpo. Si quieres que tu amigo repita alguno de los toques, pídeselo. En otro caso dile “vale” cuando estés preparado para que pase a la zona siguiente.

El Toque Cuántico – Richard Gordon – Editorial Sirio

1. Seguiremos la misma pauta de las caricias suaves que usamos en el último ejercicio. Sin embargo, esta vez, haz que tu amigo realice toques y caricias más largos, como de unos treinta centímetros. Una vez más, el toque debe ser ligero (tu amigo no está haciendo una curación en este caso) y ha de durar entre dos y cinco segundos. Haz que tu amigo use un toque general desde los pies hasta las rodillas. Esta caricia también debe completarse en uno o dos segundos. Emplea tu atención y tu intención para llevar la atención a esa zona, y di a tu amigo que repita el movimiento o que siga adelante.

2. El propósito de este toque alargado es movilizar la energía por tu cuerpo de manera más fluida y consciente. Estamos creando una suave ola de energía que fluya por nuestro cuerpo. Cuando tu amigo haya retirado las manos, siente las sensaciones en tu cuerpo con tanta intensidad como puedas. El objetivo es sentir consquillas, vibración, zumbido o calor en esas zonas de tu cuerpo, como te ocurrió en el primer ejercicio del dedo. Si no sientes ninguna sensación, o si deseas una repetición del toque, pide a tu amigo que vuelva a tocarte. Asegúrate de esperar hasta estar listo antes de pasar a la siguiente posición. Cuando tu amigo haya completado el siguiente posición. Cuando tu amigo haya completado el proceso, podéis intercambiar lugares y repetirlo.

3. Si estás haciendo este ejercicio solo, acaríciate suavemente desde los pies hasta las rodillas durante unos segundos y detente para notar sensaciones. Siente todo lo que puedas. Repite las caricias si no estás sintiendo ninguna sensación. Trabaja gradualmente y ve ascendiendo hacia la cabeza, después baja los hombros hasta las manos.

El Toque Cuántico – Richard Gordon -  Editorial Sirio

“En este ejercicio llevaremos la energía y la sensación a todas las partes de tu cuerpo. Probablemente las sensaciones serán similares a las experimentadas en tu dedo en el ejercicio anterior.

Muchos descubriréis que tenéis partes del cuerpo en las que os resulta difícil, o incluso imposible, notar sensación alguna, por mucho que enfoquéis la atención allí. Esto suele ser un problema temporal; es muy común y no hay que preocuparse por él, porque no impide hacer un estupendo trabajo de curación. Cuanto más practiques, más fácil te resultará sentir todas las partes de tu cuerpo.

1. Quítate los zapatos y, estando sentado o tumbado, haz que un amigo te acaricie lentamente durante unos segundos desde los pies hasta los tobillos, en dirección ascendente. El toque debe cubrir toda la superficie posible de los pies y tobillos en un movimiento suave, como se acaricia un gato, durante sólo uno o dos segundos. Después de esa caricia ascendente, tu amigo debe dejar de tocarte. El propósito de este ejercicio es ayudarte a sentir todas las sensaciones posibles en los pies y tobillos. En el caso ideal, sentirás tus pies con el mismo nivel de intensidad que antes sentiste en tu dedo. El toque del amigo te ayudará a enfocar la atención. El hecho de que te suelte también es parte fundamental del ejercicio, porque te permite notar las sensaciones en tu cuerpo por ti mismo, sin estar siendo tocado. Si no puedes generar sensación en los pies, pide a tu amigo que te los vuelva a acariciar. Si sigues sin poder sentir nada, pide a tu amigo que pase al punto siguiente.

2. Cuando estés preparado y estés sintiendo estas sensaciones bien, haz que tu amigo ponga las manos en la zona que está justo encima de los tobillos durante un par de segundos, en dirección ascendente hacia las espinillas; a continuación debe soltar.

3. Continuad subiendo por el resto del cuerpo, acariciando las espinillas, las rodillas, los muslos, las caderas, la parte inferior de la pelvis, el estómago, el pecho y el cuello hasta llegar a la cabeza. A continuación baja desde la cabeza por los hombros y los brazos hasta las manos. Estas caricias desde los dedos de los pies hasta la cabeza son útiles para estimular el flujo direccional de las energías cuando las estás haciendo circular por tu cuerpo y cuando estás haciendo una sesión de sanación. Más adelante trabajaremos la espalda.

4. Cuando hayas acabado de hacer fluir la energía por tu cuerpo, cambia de lugar con tu amigo y, empleando la misma técnica, haz que él también pueda disfrutar la experiencia.

5. Si estás haciendo esto solo, tócate tus propios pies y mueve las manos hacia arriba entre dos y cinco segundos; a continuación, suelta. Siente tantas sensaciones como puedas y repite el movimiento deslizante hacia arriba todas las veces que lo necesites. Como el toque de otra persona es menos previsible que el nuestro, es posible que tengas que poner un poco más de atención cuando trabajes solo. Continúa acariciándote el cuerpo hacia la cabeza, después baja por los hombros y los brazos para acabar en las manos.

A algunas personas les cuesta más sentir las sensaciones corporales que a otras. Si es este tu caso y eres incapaz de sentir una parte concreta de tu cuerpo, pasa a otras partes que puedas sentir. (Con el tiempo, el simple hecho de repetir este ejercicio te ayudará a aclarar las zonas bloqueadas). Cuanto más repitas el ejercicio, más fácilmente sentirás sensaciones corporales. Tal vez descubras que ahora puedes sentir fácilmente en zonas del cuerpo donde antes no sentías nada.

La mayoría de la gente comenta que este ejercicio produce sensaciones corporales placenteras, de modo que disfruta. ¿Quién dijo que aprender a curar tenía que ser doloroso? “

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Valoraciones personales:

Estamos acostumbrados a querer vivir en un mundo de efectos especiales.  Si a todos nos gusta, y os digo algo, con el tiempo llegan cosas que lo parecen.

Este ejercicio como podéis ver estimula las sensaciones corporales, pero no sólo eso, si no que al enfocarnos en las distintas partes sin saberlo estamos dirigiendo la energía. Existe una premisa que dice “allí donde está tu mente, está tu energía”. Se trata del enfoque y atención consciente, y paciencia, cuanto más nos enfocamos en sentir el cuerpo más movilizamos la energía. Esta siempre está actuando en el día a día pero no somos consciente de ella si no a través de las sensaciones, pero detrás de las sensaciones está el núcleo energético que nos permite respirar y sentir, movernos, disfrutar de la vida y pensar.

Detrás de cada sensación hay un potencial energético, este se llega a percibir con la práctica como calor, cosquilleo, vibración, presión, espasmo muscular… es cuestión de práctica.

Estos ejercicios me han ayudado mucho en la propia percepción del Reiki, no sólo sirve para la técnica en si de la que está hablando.

Os animo a practicar los ejercicios, pero tened paciencia, más vale coger dos o tres y ser constantes que tener cien y no saber ni por dónde empezar.

Extraído del Toque Cuántico.

En la técnica del toque cuántico hay una preparación básica para ayudarnos a ser más conscientes de la energía vital. Esta siempre ha estado, aunque no hayamos sido siempre conscientes. Actúa a través de cada funcional corporal, el pensamiento y la consciencia. Sin ella no podríamos existir.

Este primer ejercicio es muy sencillo, al igual que el resto que iré exponiendo, y los estoy practicando con muy buenos resultados. Al llevar ya unos cuantos años con el Reiki estos ejercicios me ayudan a ser más consciente de la fuerza vital que contenemos en el organismo y gracias a la cual podemos vivir, respirar, comer, movernos y tantas otras cosas.

Ejercicio 1: Siente tu dedo

Se trata de escoger un dedo, por ejemplo el índice y durante unos minutos mantener completamente la atención sobre él, procura sentir todas las sensaciones que vengan. Siente la piel que lo envuelve, el grosor del dedo, la uña incrustada en él, la sensación bajo la uña, la sangre fluir, siente la vida que hay en el dedo y disfruta de la sensación mientras realizar el ejercicio.

La energía sigue al pensamiento por lo que al tener plena atención sobre tu dedo la energía se dirige más intensamente hacia este. Cuando la energía se mantiene concentrada en la zona observada (puedes estar con los ojos cerrados, lo que importa es mantener la atención sobre el dedo)  pueden prudicirse cambios fisiológicos que traen diversas sensaciones, pueden ser las que sientes frecuentemente, las corrientes, que las reconocemos como lo más normal del mundo, o puedes sentir cosquilleo, vibración, calor. Pero ya sea a través de sensaciones corporales conocidas o sensaciones de vibración, hormigueo, etc. estás experimentando la energía de la fuerza vital.

La fuerza vital siempre ha estado pero la hemos percibido como sensaciones corporales (las que conocemos, tacto, calidez, presión) pero con la práctica, a parte de verse intensificadas estas sensaciones que ya conocemos todos, podemos percibirla a un nivel mucho más profundo, como una fuerza creadora que lo sustenta todo.

Con la práctica de la consciencia corporal no sólo aprenderemos a percibir mejor la energía si no que se irá fortalenciendo al mismo tiempo que descubriremos, con gusto, que nuestra capacidad de sentir con el cuerpo crece.

Muchas veces no somos conscientes de algunas partes del cuerpo, con estos ejercicios poco a poco y de forma agradable irán despertando esas zonas en las que ni reparamos, será toda una experiencia.

Todos hemos oído alguna vez hablar del efecto de una guitarra cuando una de sus cuerdas vibra,  otras guitarras que pueda haber en la misma habitación empezarán a vibrar también sin que nadie las toque. Al estar sintonizadas en la misma frecuencia vibratoria absorberán la energía acústica de la primera de modo que empezarán a sonar,  esto se llamaría resonancia.

Dentro de una vibración pueden existir diferentes escalas de frecuencia, si tocamos la cuerda de la guitarra en un extremo no sonará igual que si la tocamos en su centro, tienen el mismo grado de arco, pero distintas frecuencias u ondas.

Cuando una parte del cuerpo está enferma su frecuencia u onda vibratoria se ha modificado. En el caso de dos notas,  por ejemplo el Si de la guitarra, es suficiente con que una vibre, está transmite a través del aire una onda o frecuencia (energía acústica), que se transfiere a la otra nota Si de la otra guitarra, haciendo que vibre exactamente igual siempre que esté sintonizada en la misma vibración, por eso sólo suena la cuerda Si y no las otras, ya que tienen otra vibración.

En el caso de la parte enferma del cuerpo ocurre que al acercar las manos, que vibran mucho más elevado y a una frecuencia determinada, el cuerpo al tener una vibración más baja empieza a imitar la pulsación de la vibración que emanan las manos, ajustándose a la misma frecuencia. Cuando esto ocurre se produce un cambio vibratorio que devuelve la salud a la zona afectada, debido a que la nueva vibración se corresponde con la de un órgano sano.

La energía permite alcanzar este grado vibratorio, pero la energía sola no es la que provoca este cambio, si no su longitud de onda. Puede que esto explique que la energía sea luz+información, la energía y la inteligencia creativa divina que provoca la reorganización celular a un nivel de salud, en este caso.

Algo así como un manual de instrucciones de cómo debe ser un órgano o cuerpo sano.

Todos tenemos derecho a aprender y equivocarnos, a hacer las cosas como mejor creemos, a escuchar o a desoir los consejos, ya sea porque no los sentimos o no estamos de acuerdo.

Empezamos un camino buscando información, ayuda, consejo, para poder dar los primeros pasos y coger cierta pericia, a través de esa pericia descubrimos nuevas experiencias, oportunidades y formas de seguir en ese camino.  Mientras no sabemos mucho parece que cualquiera que esté en el mismo camino es mejor o sabe mucho más, puede que sí, pero desde su experiencia. Y así vamos absorbiendo aquello que nos interesa y desechamos lo que no, tapizando nuestro propio sendero.

Puede que llegue un momento en el que sepamos mucho, lo suficiente como para poder mostrar a otros el camino, y ahí llega el problema. Nosotros empezamos preguntando, probando, investigando, errando, acertando, mejorando y así hicimos ese camino, que puede que funcione para nosotros, descubrimos trucos, atajos, mejoras que hacían  que pudiéramos andarlo mejor, más cómodo, rápido, efectivo, y por eso que descubrimos e hicimos y fuimos constantes llegamos donde estamos.

Entonces nos encontramos con otra persona, que recorre un camino, parecido o igual al nuestro, en el que se esfuerza por convertirse en un fuerte, experto y avispado caminante, en el que hace lo posible por descubrir sus entresijos, mejorar, aprender, actualizar su experiencia y llego yo creyéndome con todo derecho de corregir, imponer, y enfadarme si no lo hace como yo lo he aprendido, sólo porque a mi me funciona. En vez de sólo mostrar y dejar que ande, de aconsejar por realmente ayudar, no por imponer ni enaltecerse, aceptar si acepta el consejo o no, mostrarle la piedra en la curva y dejar que la sortee o se estampe, que él decida, utilizar la misma arma u otra propia, inventada por él.

Me asombro de la sabiduría del ego espiritual. De esa que se molesta si le llevan la contraria, sólo la contraria, sin ningún ataque, me sorprendo de lo poco que nos gusta que hagan las cosas como dice fulanito y no yo,¿ acaso sólo hay una manera de hacerlas?.Me asombro de la autosatisfacción por conseguir aliviarle el dolor al vecino creyendo que ya he llegado a la realización, a pensar que ya puedo autoproclamar que sé más que nadie.  Me asombro por cómo se habla del maestro ajeno sólo porque hace algo que el otro no haría.

Y echo en falta la humildad de la persona que deja que tropiece para que aprenda, que sólo interviene si voy a caer por el precipicio y matarme. Añoro la sabia humildad del que me corrige sin imponerme, del que me habla para enseñarme dejando que recorra el camino, que me pone las pistas para que yo mismo me maraville con el descubrimiento a través de la experiencia. Que acepta mis reticencias, mis desvíos, dejándome ver por mi mismo mis errores. Que sólo me orienta, no me obliga a andar un sendero determinado.

Y por todo lo anterior decido ser yo mismo, como se me antoje, por eso haré las cosas que quiera hacer y escucharé la experiencia de otros y su consejo, pero decidiré yo cómo y en qué forma actuaré, no aceptaré imposiciones, ni enfados, ni formas prestablecidas que no sienta como mías. No aceptaré la palabra del más  sabío ni más experimentado si no concuerda con lo que siento, ni  lo creeré porque lo diga él, sólo la práctica y la experiencia me confirmarán sus palabras, entonces pensaré: tú ejemplo y mi propia experiencia me han enseñado lo que vives, y me han mostrado la verdad que contiene que también me ha ayudado y servido a mi.

Sólo yo decidiré mi camino y nadie más. Y dentro de mi camino he aprendido a respetar el de otro. Sólo dos cosas tendré en cuenta sobre todas las demás cosas, no herirme a mi mismo ni herir a otros con lo que haga, sólo quedarán heridos por propia voluntad aquellos que no acepten mi camino. Esas son las únicas heridas que habrá, porque no viviré la vida de otros ni dejaré que dirijan la mía, sólo cabe compartir, sólo cabe respeto, sólo cabe la libertad, sólo queda el amor que cada uno pueda ofrecer.

Así se escriba y así se cumpla, y que me parta un rayo si no dejo hacer a los demás lo que quieran con su vida.

Bueno, poco a poco sigue expandiéndose el Reiki, cada vez es más solicitado.

Las cosas caen o se “elevan” por su propio peso. El tiempo tiene la última palabra, por eso no hay que preocuparse, lo bueno perdura, lo que hace bien se fortalece.

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=487771

Si fuéramos más conscientes de cuántas cosas hacemos porque así nos las han enseñado… yendo un poco más allá, hasta hay gustos que los tenemos por condicionamientos cuando creemos que son nuestros, elegidos por nosotros y para nosotros, pero es una creencia de niño, un reflejo de algo que se asoció con un hecho positivo quizá, y por eso creemos que nos gusta, así lo interpreta nuestro cerebro.

¿Quien no ha visto un color, una imagen, una forma y le agrada sin saber porqué?, ¿no será acaso que aunque no sepamos de dónde viene nuestra memoria recuerda algo antiguo que le gustó?, y recrea dentro de nosotros sensaciones agradables como respuesta neuronal.  Siento cierta frustración ante la posibilidad de que parte de lo que soy sea simplemente una respuesta automática, pero el cerebro es como un ordenador, aprende y reacciona, se le condiciona y hasta que no nos enseñan no tenemos control sobre él. Y lo demuestra muy bien la PNL, que es capaz de cambiar sin obligarnos un patrón o creencia en días, horas, o minutos a veces, y es sorprendente como desde ese momento reaccionas y sientes diferente.

Con frecuencia, mucha más de la que somos conscientes, hacemos cosas por necesidades, por lo que deseamos interiormente sin saberlo, atención, admiración, sentirnos importantes, y cuando así lo obtenemos tenemos una agradable sensación de que disfrutamos lo que hacemos, pensamos incluso: “eso es lo que quiero hacer en mi vida”. Si nos damos cuenta a tiempo podemos evitar angustias y vacíos posteriores, pero no sería la primera vez que personas que así lo han enfocado han acabado por dejar una carrera, cortar con un proyecto porque algo en su interior le decía que “no es eso lo que quieres realmente”, puede que esa parte que nos conoce y es nuestra alma.

Un ejemplo que yo he vivido es que siempre me ha gustado mucho el deporte, lo realizaba con pasión, hasta que descubrí que la pasión venía porque al dárseme bien conseguía la atención, sentirme importante, cuando ello dejó de tener valor en mi vida, al reflexionar que la importancia y el valor (autoestima) se lo da uno mismo, naturalmente y de forma progresiva dejó de interesarme. En este caso no de gustarme porque lo disfruto, me da salud, me siento mejor físicamente, pero en otros casos aquello que creía que me apasionaba dejó de hacerlo completamente, por eso comentaba que si te das cuenta a tiempo evitas muchos disgustos y pérdida de tiempo. Pero pensándolo bien, si con ello he aprendido y mejorado tampoco he perdido, he ganado en madurez y sabiduría.

He llegado a un punto en que me cuestiono todo, desde hacer algo que es bueno porque así me lo han dicho, hasta cómo actúo ante las situaciones que se me presentan, si reacciono porque me gusta o porque así me han dicho que tiene que ser, y te sorprendes de cuántos impulsos hay automáticos, que no son un deseo real de cómo queremos ser o actuar. Hasta de porqué hago bien y no mal, es como empezar de cero, sopesando y reflexionando cada cosa que he hecho y si quiero seguir haciéndolo así, pero ahora porque lo elijo yo, sólo yo, sin chuletas de por medio, sin voces de eruditos, YO escojo.

Somos esclavos cuando estando con amigos no decimos las cosas porque nos sabe mal, somos esclavos y nos autoengañamos cuando me siento bien y dejo pasar las cosas que no me gustan por no liarla, diciéndonos: “total, ahora me siento bastante bien y no hace falta hacer nada”. Cuando dejamos todas esas pequeñas cosas estamos creando lastres que nos impiden llegar a Ser auténticamente nosotros mismos, y la libertad más grande que existe es poderlo ser.

Y nos perdemos mucho cuando por miedo dejamos de hacer, conformándonos con lo que tenemos y mintiéndonos a nosotros mismos pensando que no podemos hacer nada más. Cuando el miedo desaparece y vemos que no hemos hecho nada por su causa sale dolor por el tiempo perdido, porque habría podido ser de otra forma. Y hay quienes no pueden soportar la idea de no haber hecho nada y siguen y seguirán engañándose con la excusa de que no podían hacer más, es demasiado doloroso afrontar ver que ha sido sólo por miedo.

Cada vez que alguien habla y espontáneamente en tu interior quisieras contestar lo contrario y no lo haces, te estás pisando, rebajando y aceptando una verdad que no resuena contigo, te estás limitando y cortando las alas, no estás siendo Tú y dejas que te impongan con buenas o malas intenciones algo que no te pertenece, así con el tiempo y los años pierdes tu propia identidad, llegas a olvidar quien eres.

No es fácil descubrirnos, hay que tener valor para mirarnos de frente y observar todos los detalles, todas las cosas que nos impiden Ser, porque hay que esforzarse por cambiarlo, ya no somos sólo nosotros, no queremos perder a las personas que tenemos cerca porque Ser a veces trae como consecuencia que otros se aparten, pero es cosa de cada uno querer ser más auténtico o negarse a cambio de que la gente nos admire y ¿quiera?

Artículo 1
Queda decretado que ahora vale la vida,
que ahora vale la verdad,
y que de manos dadas,
trabajaremos todos por la vida verdadera.

Artículo 2
Queda decretado que todos los días de la semana,
inclusive los martes más grises,
tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.

Artículo 3
Queda decretado que,
a partir de este instante,
habrá girasoles en todas las ventanas,
que los girasoles tendrán derecho a abrirse
dentro de la sombra, y que las ventanas
deben permanecer el día entero
abiertas para el verde donde crece la esperanza.

Artículo 4
Queda decretado que el hombre
no precisará nunca más, dudar del hombre.
Que el hombre confiará en el hombre
como la palmera confía en el viento,
como el viento confía en el aire,
como el aire confía en el campo azul del cielo.
Parágrafo único:
El hombre confiará en el hombre
como un niño confía en otro niño.

Artículo 5
Queda decretado que los hombres
están libres del yugo de la mentira.
Nunca más será preciso usar la coraza del silencio,
ni la armadura de las palabras.
El hombre se sentará a la mesa con la mirada limpia,
porque la verdad pasará a ser servida antes del postre.

Artículo 6
Queda establecido, que durante diez siglos,
el lobo y el cordero pastarán juntos y la comida de ambos
tendrá el mismo gusto de aurora,
de acuerdo a lo soñado por el profeta Isaías.

Artículo 7
Por decreto irrevocable queda establecido,
el reinado permanente de la justicia
y de la claridad.
Y la alegría, será una bandera generosa,
para siempre enarbolada en el alma del pueblo.

Artículo 8
Queda decretado que el mayor dolor siempre
fue y será siempre no poder dar amor a quien se ama,
sabiendo que es el agua
quien da a la planta el milagro de la flor.

Artículo 9
Queda permitido que el pan
de cada día tenga en el hombre
la señal de su sudor.
Pero que sobre todo tenga siempre
el caliente sabor de la ternura.

Artículo 10
Queda permitido a cualquier persona
a cualquier hora de la vida
el uso del traje blanco.

Artículo 11
Queda decretado, por definición,
que el hombre es un animal que ama,
y que por eso es bello,
mucho más bello que la estrella de la mañana.

Artículo 12
Todo será permitido.
Inclusive jugar con los rinocerontes,
y caminar por las tardes
con una inmensa begonia en la solapa.
Parágrafo único:
Sólo una cosa queda prohibida: amar sin amor.

Artículo 13
Queda decretado que el dinero
no podrá nunca más comprar el sol
de las mañanas venideras.
Expulsado del gran baúl del miedo,
el dinero se transformará en una espada fraternal,
para defender el derecho de cantar
y la fiesta del día que llegó.

Artículo Final
Queda prohibido el uso de la palabra libertad,
la cual será suprimida de los diccionarios y del pantano engañoso de las bocas.
A partir de este instante,
la libertad será algo vivo y transparente,
como un fuego o un río,
o como la semilla del trigo
y su morada será siempre el corazón del hombre.

Thiago de Mello
Traducción de Pablo Neruda

Cuando quieras hacerte Reiki y sea uno de esos días en los que quieres estar tranquilo y no utilizar las posiciones de manos, puedes probar a sentarte tranquilamente en el sofá, o una silla, procurando tener la espalda recta pero sin forzar, también para los más cómodos se puede estar tumbado. Entonces centrándote en ti mismo, en la forma que más te guste, ya sea una breve oración, un pensamiento hacia Dios, tu ángel, tus guías, o simplemente relajándote, dibujas el símbolo del poder, en cada una de tus manos y luego en el estómago espiritual, justo debajo del ombligo. A continuación, así sentado como estás, dejas reposar tus manos sobre los muslos con las palmas mirando hacia arriba y si estás acostado con los brazos extendidos sobre el suelo o cama, según el lugar que hayas elegido.

Imagina que a través de tus manos recibes la energía del cielo pasando a través del símbolo, esta vez en vez de emanar absorben, imagina que sube la energía por tus brazos y va llenando tu cuerpo, al mismo tiempo visualiza como a través del estómago espiritual y a través del símbolo del poder absorbes también energía que va llenando tu cuerpo de cintura para abajo. Mientras haces esto puedes imaginar si quieres que por la coronilla también va entrando energía, de forma que hay varios puntos por los que la absorbes.

Quizá notes palpitaciones, vibraciones, movimientos musculares, corrientes ya que el flujo de energía se suele sentir intenso trabajado de esta forma. En pocos minutos sentirás el cuerpo rebosar, como hinchado, pleno. Si así lo sientes y quieres puede terminar ahí el ejercicio, haces una cuantas respiraciones, te mueves sin brusquedad y tomas conciencia del lugar donde estás. O si lo prefieres puedes realizar tratamientos a distancia. Hechos después de este ejercicio, en el que te sentirás centrado y cargado de energía notarás que la energía fluye mucho mejor. Al llenarte primero tú de energía y luego canalizarla optimizas tu estado energético de forma que todo se da más fluidamente, es como el vaso que rebosa agua y ahora puede darse mejor al que tenga sed.

Puede que sientas también que los tratamientos se acortan porque al rebosar energía esta es más intensa y uniforme o constante.

Prueba y vive tu mismo la experiencia.

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