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Hoy día se habla mucho de El Secreto y la Ley de atracción, parece un tema muy de moda, sin embargo, es un conocimiento muy antiguo, que a mi parecer es vestido con nuevas galas y presentado de un modo distinto y más fácilmente asimilable para nuestras mentes de hoy, lo que sin duda explica su éxito.

Yo como enamorada eterna de todo lo que tenga que ver con el crecimiento personal, no he sido indiferente a este movimiento renovado de poner en práctica la Ley de Atracción de modo consciente (inconsciente ya lo hacemos todo el rato), y observo con alegría cómo se desarrolla esta “imantación” de formas tan diversas, una de ellas a través del Reiki.

Regento personalmente un pequeño negocio, que está prácticamente en sus comienzos, que cómo todo comienzo suele ser un poco duro, o al menos, no tan impetuoso como uno desearía. En momentos tan difíciles como los que vive la economía, una se pregunta si ha sido acertado iniciar en estos tiempos y a veces duda y se cuestiona (imagino que con este tipo de pensamientos no hago más que apoyar la manifestación de “dureza” je!), y es que dejarse llevar por pensamientos negativos es muy fácil y de paso cuentas con el apoyo de la gente común y el eco perenne de los medios de comunicación que no hacen más que machacarlo a diario, no obstante, intento pasar de esa clase de pensamientos y enfocarme en otros de mis intereses y he aqui que he descubierto algo curioso, y es que cada vez que me hago Reiki o hago Reiki a otros, recibo o doy iniciaciones, algo pasa con las cosas de mi mundo: empiezan a florecer mis intenciones. De repente, mis ventas aumentan de golpe, de repente recibo buenas noticias, y de repente algo que deseo vagamente en mi mente, se presenta de sopetón en mis narices..! la información que preciso me llega, la intención del día se cumple y también las oportunidades para dilucidar mis incógnitas. Es una suerte de halo mágico y “hacedor” que mueve al universo en mi dirección.

Ahora, si el material que tengo en mi mente es negativo, tipo miedos, preocupaciones, incertidumbres, rápidamente tras trabajar con Reiki los veo manifestados también en mi universo.  Por ejemplo, hace unos días atrás, me encontraba en el Extranjero pasando las navidades con mi familia, la noche antes de regresarme tuve la oportunidad de hacerle un tratamiento especial de Reiki a un amigo muy querido. Al margen de la ayuda que deseaba prestarle y que sin duda recibió, en mi mente había una lucha: me aprestaba a tomar un avión al día siguiente de la aerolínea Iberia, sabedora de la crisis que pasa, huelgas encubiertas incluídas, pero no me quedaba más remedio pues mi billete había sido comprado con 6 meses de antelación. El regreso a España fue un suplicio para mi (aunque reconozco que si hubiese tenido otra disposición mental no me hubiera afectado tanto). Mi vuelo fue cancelado, tras una larga espera pude embarcar al día siguiente con retraso de 3 horas, mi vuelo siguiente de conexión también partió muchas horas después también con retraso y al llegar a mi destino no acabaron mis penas: la maleta no llegó conmigo y no la logré recuperar hasta pasada una semana. Entiendo que estas cosas eran ajenas a mi voluntad e imprevisibles, pero confieso que yo me lo monté como una historia de terror previamente a que ocurrieran y aún peor durante el desarrollo de los acontecimientos, luego, el Reiki fue mi aliado para potenciar mis intenciones… si es que una no aprende ni de los golpes..! ;-(

Y tiene todo mucho sentido, Reiki eleva las vibraciones de todo aquél que lo canaliza o lo recibe y potencia todo cuánto hay en su interior. De ahí que sea tan capaz de fomentar “crisis curativas”, como de hacer operar pequeños “milagros” a tu alrededor.

¿Y tú? ¿Lo has vivido? ¿tienes alguna anécdota al respecto que compartir?

Es frecuente cuando trabajamos con Reiki que aspectos de nuestro interior de los que no éramos conscientes comiencen a florecer en forma de inquietud, ansiedad, incomodidad, sensación de no sentirse pleno, algo triste quizá, etc., pero que puede que sea tan sutil que no reparemos en que algo interior se está removiendo, pudiéndolo asociar a un simple momento, pasajero, que todos tenemos hagamos Reiki o no.

A veces, trabajándonos con Reiki estamos unos días “chafaos” en esos momentos sólo quieres estar tranquilo, sin ruidos, sin que te molesten, quizá te distraes viendo la tele, calentito con tu pijama y batín, o escuchando música, dando paseos, la cuestión es que sientes que quieres estar tranquilo, no te apetece recibir a nadie y sólo quieres que ese estado pase, sabes que son unos momentos o días, pero que luego se te pasa.

Esos momentos pueden ser liberaciones, ajustes que el cuerpo está haciendo, limpiándolo de toxinas energéticas, unas veces sabes porqué estás así, los motivos, si son miedos, frustraciones, cosas que deberías hacer y no haces con el consiguiente sentimiento de que no estamos haciendo lo que debemos, o sentimos remordimiento, otras no tenemos ni idea de dónde viene, pero tenemos claro que algo lo provoca.

Cuando nos sentimos mal interiormente, en alguna de las formas expuestas arriba, u otras que no haya mencionado, que son muchas, solemos la mayoría de veces esperar a que el malestar acabe, “ya se me pasará” nos decimos, pero pocas veces nos paramos a pensar: “a ver, ¿porqué me siento así”, y reflexionar un poco. Si lo hiciéramos quizá veríamos que si me siento de tal o cual manera es porque debería estar estudiando ya que la semana que viene tengo examen y no he hecho nada aún, o que la inquietud ha venido porque vi una película en la que una situación que han plasmado los actores la viví hace años y aunque al acabar la peli lo había olvidado, algo en mi mente ha pulsado el gatillo y generado un estado de moral bajo, algo que quizá ya no está en mi mente consciente pero si la subconsciente que es la que nos remueve cosas.

Todo esto son oportunidades para darnos cuenta de algo de forma clara y poder mirarlo cara a cara y decirnos: ¿cómo puedo cambiarlo?, ¿qué debería hacer ahora mismo o de ahora en adelante para mejorar, para que no vuelva a afectarme?, ¿debo cambiar de actitud?, ¿debo pedir ayuda a un profesional?, ¿bastaría hablar con alguien que puede aconsejarme?, ¿es esto lo que me hace poner de mal humor y contestar mal a las personas por miedo, para que no me hagan más daño?, ¿me cierro con determinadas personas porque la vida me ha dado golpes?, ¿qué tipo de golpes exactamente?, y ¿es la mejor solución esa actitud?, así sucesivamente…

Reiki trae a la parte consciente progresivamente todos esos detalles para que los veamos con otra perspectiva, para que los trascendamos, para que veamos las cosas como son, ni más ni menos, y nos demos cuenta que ciertas actitudes, aunque pudieran estar justificadas según nuestro punto de vista no significa que sean las mejores ni las más apropiadas, es más si están basadas en el miedo no son las más apropiadas.

Hay una frase que me gusta, no es fácil llevarla a cabo, pero sé que así es, “no es valiente el que no tiene miedo al hacer las cosas, si no el que aún con miedo las hace”. Reiki en este aspecto nos ayudará, nos mostrará dónde estamos fallando, encontraremos si somos asiduos una nueva vitalidad, una nueva fortaleza y un nuevo empuje.

Tendremos momentos de mucha dicha, pero también bajones, con la diferencia de que lo llevaremos mejor, saldremos antes de ese estado y seguiremos viviendo, cada vez más fuertes, más seguros, más plenos, con un sentimiento de mayor realización, felicidad, y amor, nos daremos cuenta de porqué hacemos muchas cosas y hasta nos reiremos y en ese preciso momento te darás cuenta de lo fuerte que eres, de que puedes cambiar con sólo una elección y hasta te sorprenderá no haberlo hecho antes.

Confía pues y sé constante en tu práctica de Reiki, ¡¡tienes un tesoro en tus manos!!

En un libro que estoy leyendo ahora,  su autor expresa muy bien la idea de mantener la vibración o la energía elevada como base para que no nos pueda afectar una energía con una vibración más baja, todo ello a través de diversas técnicas respiratorias. Cuando utilizamos estas sencillas técnicas, nada complicadas, empezamos a generar más energía, elevando la propia a unos niveles importantes por lo que manteniendo el ritmo respiratorio estaremos durante todo el tratamiento protegidos de absorber otras energías, indefectiblemente, evitando malestares y molestias. Cuando realizando está técnica nos sentimos mal es seguramente porque no lo estamos haciendo bien, de otra forma no hay nadie que reporte sensaciones desagradables o de malestar.

El toque cuántico es una técnica que no necesita de ningún tipo de iniciación ya que se basa como dije en la respiración y el enfoque (o atención), eso sí, se debe estar todo el tiempo que dure la sesión concentrado en lo que se hace. La premisa es que al aumentar nuestro campo de energía a un nivel no común cuando no se realiza esta u otras técnicas y acercar las manos a la persona que recibe el tratamiento, estas emanan una fuerte y elevada vibración, el cuerpo o la parte afectada por resonancia empieza a imitar las pulsaciones de la vibración adecuando su propio ritmo al de las que emanan las manos, recuperando progresivamente la salud y en muchos casos de forma increíblemente rápida. Esta técnica tiene su fuerte en los problemas de huesos, no es extraño ya para estos practicantes mientras dan una sesión sentir movimientos internos óseos, como si se ajustaran. Existe y hay constancia de multitud de casos de alineación de la columna vertebral, cervicales, caderas, rodillas, tobillos, literalmente el terapeuta puede observar balanceos y movimientos cuando sucede.

Es una herramienta muy buena para practicantes de Reiki por que lo potencia, de ahí le sacaron el nombre que he oído más de una vez, “turboreiki”.

Esta técnica está teniendo mucho éxito en hospitales en Sudamérica y Estados Unidos y poco a poco se va abriendo camino, como todo lo bueno y que funciona.

Existen cursos presenciales, que es lo ideal, pero también existe el libro que como dice su propio autor y quien dio a conocer la técnica, es más completo que un curso porque en este no se puede dar todo el material que aporta un libro, y siendo una técnica tan sencilla siguiendo las pautas y practicando mucho no hace falta acudir a un curso si no se puede.

Su título es: El Toque Cuántico, el poder de curar” de Richard Gordon, editorial Sirio.

La claridad y don de explicar de su autor no la he visto en muchas personas, es capaz de explicar conceptos complejos de forma tan sencilla que cualquiera los puede entender.

100% recomendado para ampliar conocimientos, y ejercicios que favorecerán nuestro trabajo con la energía y llevar nuestra práctica a un nivel mayor y más efectivo. Actualiza nuestra experiencia con Reiki y le da un nuevo sentido.

Una de las cosas que me gusta también de esta técnica es que a través de la respiración conectamos con el presente, nos trae inmediatamente al momento, algo muy importante cuando nuestra mente suele divagar mucho.

Bueno, hoy he realizado un tratamiento al sobrino de mi compañera de trabajo, y ha sido toda una experiencia para mi, eso que llevo años, pero una vez más me doy cuenta que nuestra mente favorece más o menos lo que hacemos.

Ha sido un tratamiento a nivel mental a distancia, como siempre he seguido las pautas como las aprendí pero con algunas variaciones, pero en esencia lo mismo. No todas las personas son afines con el tema de los guías o de ningún tipo de ideología espiritual, y es una de las muchas cosas buenas que tiene el Reiki, que no necesitas creer en ello para que funcione, pero está más que demostrado que la fe ayuda mucho.

Como a veces a mi me cuesta conectar con ese aspecto lo que hice es seguir los mismos pasos pero cambiando las imágenes en mi mente. Lo explico un poco. Como siempre antes de empezar me doy Reiki a mi mismo ya sea con tratamiento directo, utilizando las manos o meditando un poco, para ello simplemente pienso en Reiki y este empieza a fluir e imagino que mi cuerpo se llena de energía, cuando siento que estoy listo, por la tranquilidad, el estado interior apropiado, que es de calma y una motivación adecuada como puede ser desear que la persona que va a recibir el tratamiento encuentre aquello que necesita para ser feliz, que cese su sufrimiento, la paz, etc… empiezo la terapia.

Hay personas que durante el tratamiento les cuesta dejarse llevar, mucho más vaciar la mente y dejar que sea la energía quien trabaje y dirija el proceso, por eso hoy he probado, y a partir de ahora así lo haré, la visualización simbólica de esa parte del tratamiento que se refiere al apoyo de los guías, así que he imaginado que todo lo que representan, sus cualidades, su amor, sus dones, su apoyo, estaba contenido en la imagen de un árbol. Una vez establecida la conexión con el ser de la persona a tratar, invitándolo a recibir un tratamiento, me visualizo en el campo, dejándome llevar por la armonía de este, para posteriormente fijarme en un hermoso árbol, frondoso, vibrante, fuerte y lleno de vida, del cual imagino que posee todas las cualidades y virtudes espirituales que puedan existir, simplemente eso, sabedor de que todo, cualquier cosa que pueda necesitar la persona para su mejora y liberación de cualquier sufrimiento pueda recibirlo a través del árbol.

Paseo alrededor, observando y admirando su fuerza y viendo como alrededor de su ancha copa emana una suave luz verdosa, reflejo de sus hojas, esta luz llevada por una brisa fresca llega hasta mi y me nutre, puedo sentir como una gran calma me invade, mucha paz, y la certeza de que el árbol es consciente de mi presencia y está dispuesto a ayudarme en cualquier cosa. Respiro su fragancia húmeda, siento la textura de sus hojas y como respondiendo a mi intención comienzan a alargarse sus ramas en forma de energía, conectando con cada uno de los chakras, dándoles fuerza y poder  tanto a mi como al paciente y llegando al mismo tiempo sus cualidades, llenándome, para seguidamente llenar de esa misma luz a la persona. Mientras esto sucede imagino como las hojas van cambiando de color como si la estación hubiera cambiado a otoño, transformando sus hojas, suave y progresivamente, de un tono verde a uno marrón para acabar en un matiz dorado vibrante.

Mientras estoy dando energía siento como la persona y yo nos vamos transformando poco a poco en un reflejo del árbol, siendo así que a cada momento nuestras extremidades se van convirtiendo en ramas con sus hojas doradas y luminosas, al mismo tiempo del árbol principal bajo cuya sombra estamos se van desprendiendo hojas que caen por si mismas según la voluntad del árbol en distintas partes del cuerpo en transformación y cada hoja posee una cualidad, una virtud. No necesitamos saber cual ya que la persona tratada las absorbe como semillas en forma de hoja que fructifican a su debido tiempo, con la ayuda de su ser cuando sea oportuno, y eso es cosa de ellos no mía.

Sigo dando Reiki, y en un momento dado siento que el paciente y yo somos un pequeño árbol cada uno, conectados entre nosotros por el contacto entre nuestras ramas,  con un fuerte tronco y hermosas ramas con sus hojas doradas, emanando luz propia, en ese momento sin yo buscarlo veo que del árbol principal una rama se alarga y me ofrece un pequeño tallo, con sus raíces, doy las gracias e imagino que en ese tallo se esconde la semilla (afirmación) que plantaré dentro del ser del paciente, y mientras lo hago visualizo la afirmación ya realizada, proyectándola en las raíces del tallo, nutriéndolas, y anclándolas dentro de la persona transformada en árbol.

Sigo dando energía aún habiendo hecho ya todo el trabajo mientras así lo sienta, en un momento dado somos atraídos hacia el árbol principal notando como su amor, sabiduría y poder nos envuelven, somos uno con el árbol, no hay distinción. Nos dejamos llevar por esa sensación de profundo amor y unidad, estamos en el corazón del árbol, y… se está tan bien…. reposamos en ese bienestar el tiempo que queramos.

Cuando así lo consideramos vamos sintiendo como recuperamos nuestra forma normal y en la medida que lo vamos haciendo notamos que el árbol principal se integra en nosotros adoptando nuestra misma forma, y así, ahora en nuestro interior, en nuestro corazón vive ese árbol, aportándonos sus cualidades, expresándose en el día a día, en cualquier situación naturalmente.

Llegado a este punto vamos recuperando la conciencia del lugar, nos movemos suavemente para ir sintiendo nuestro cuerpo y abrimos los ojos, damos las gracias, cortamos la conexión dando por finalizado el tratamiento y ofrecemos los méritos, todo lo bueno que se ha generado durante el tratamiento por aquello que queramos, personas, lugares, etc…

Nos tomamos unos minutos y podemos volver a nuestras labores.

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Elegí la figura el árbol porque a mi me inspira, me hace sentir bien, pero puede ser cualquier otra cosa, un río, una flor, etc… cada uno puede elegir aquello que le ayuda a centrarse y que le genera buenos sentimientos.

Al acabar el tratamiento sentía el cuerpo a rebosar de alegría, de paz y tuve que llamar a mi pareja para compartirlo porque algo dentro de mi así me lo decía, que compartiera ese amor, esa energía… y así lo hice… fue estupendo…

Cuando empecé en este camino  tuve muchas dudas, como suele ocurrir con todo aquello que es nuevo, y más si además la base de tu fe está fuertemente enraizada, siendo en mi caso, en una educación católica.

No quiero meter aquí de todas formas el tema de la religión, que nada tiene que ver con Reiki, ni este tiene ningún tipo de connotación religiosa, motivo por el cual esta disciplina se ha difundido como la pólvora en los últimos años, ganando en practicantes día a día, y contándose ya en millones en todo el mundo, de todas las tradiciones religiosas y ámbitos socioculturales.

Hace ya más de una década, leyendo una revista en el gimnasio al que iba (más a deshogarme que a otra cosa), cogí una revista deportiva y, ¡oh Dios!, leo un artículo sobre esta herramienta y siendo un ser como soy yo que de tanto en tanto se va por las nubes sólo le faltaba descubrir algo así. Desde entonces no tuve tranquilidad, necesitaba conocer a fondo algo tan maravilloso, algo tan extraño y potencialmente beneficioso como podía ser aprender a trabajar con la energía que todo lo envuelve. Un nuevo paradigma, desconocido hasta ahora para los profanos empezaba a mostrarse al mundo.

Tuve la suerte o desventura de dar con mi primera maestra de Reiki, madrileña, que conocí y traté durante un tiempo en un foro de temas alternativos y, viendo mi interés por aprender el sistema se ofreció a impartirme el primer y segundo nivel, ya que venía a la provincia de paso y aprovechamos para conocernos y así recibir la sintonización para poder canalizar la energía Reiki.

Quizá por mi impaciencia, o porque debía aprender a saber esperar no me quedaron muy claro muchos conceptos y formas, y como el encuentro fue tan fugaz muchas dudas e incertidumbre quedaron en el aire,  lo peor de todo la terrible sensación  de que no había sido sintonizado, “menuda trastada”, pensé.

Aunque por otro lado el encuentro había sido curioso por no decir un buen augurio, o que estaba en buen camino,  pues después de esperar horas a la maestra, pilló un atasco de miedo, llegando con cinco horas de retraso, y santa paciencia por mi parte, en ese aspecto no me pueden decir nada, o quizá es que el hambre de conocer era infinitamente superior :-) , cuando ya me disponía a irme y me había convencido de que me habían dejado plantado oigo una voz que me llama por mi nombre, “¿Miguel Ángel?”… y, doblemente contento, pues una desconocida no podía saber mi nombre, tenía que ser ella, y por otro lado medio minuto antes bajando hacia la estación, (el encuentro fue en Sagunto), hablando hacia mis adentros le decía a Joe (así  llama cariñosamente mi chica al de arriba) que si no se había dado era por que no era el momento, y que si consideraba que no debía pues nada, tenía que asumirlo, pero entonces fue cuando apareció. Lo interpreté como una buena señal, ¡tenía el apoyo de los cielos!

Y así, pasamos unas horas en la tarde, haciendo un taller acelerado de Reiki, entre las ruinas de Sagunto, algo que hoy día no considero correcto, pues cada nivel tiene su tiempo para el aprendizaje más el que viene después a solas, el de la práctica diaria. Por todo ello y habiendo aprendido la lección y después de haber salido de mi ensimismamiento pensando en la inmortalidad del cangrejo decidí volver a iniciarme, pero buscando a un maestro dispuesto a dedicar parte de su tiempo a formar como toca a un alumno con ganas de aprender sobre la energía, y lo encontré en una gran persona que para mi fue mi profesor en todos los niveles hasta llegar a realizar con él la maestría, unos diez años después de la primera iniciación.

Lo conocí buscando por internet información, este monstruo virtual que es la red da para mucho, tenía su propia web, sencilla, como debe ser, sin mezcla de otras disciplinas ni herramientas, parca en contenido pero precisa en lo necesario para tener una buena idea. Nos escribimos primero, luego quedamos y nos conocimos, me transmitió confianza, y en ese momento era lo que más necesitaba.

Quedamos en la fecha y sólo restaba esperar el momento, aunque no fue fácil tampoco por mi familia….. pero esa es otra historia ;-)